Zori

| isiluni@TVboricuaUSA.com


La verdad, no lo tengo demasiado claro…  Cuando leí la columnade mi compañero @elmedranazo no pude evitar pensar en mi experiencia personal y me gustaría compartirla con todos ustedes.

Jamás había sido fan de nadie.  Pero este actor apareció un día en mi vida y se propuso instalarse en ella con bastante empeño.  Empecé a buscar información sobre él en Internet y ello me llevó a contactar con un grupo de fans bastante activo.

En poco tiempo mi vida giraba en torno a él y a esas seguidoras.  Pero esta experiencia no iba a ser todo lo bonita que prometía.  Este actor cuenta con dos grupos bastante diferenciados de seguidoras y lo peor es que entre ellas hay demasiada rivalidad.  En un principio, esto no tenía porque suponer ningún problema pero ahí es cuando entra a jugar el fanatismo. 

¿No sería todo mucho más sencillo que cada quién se dedicara a apoyar a su artista sin entrar en lo que siente la vecina de al lado?  Todo era una lucha a ver quién le quería más y lo peor, a ver a quién él quería más.  Señores, los actores “quieren” a todas sus fans, ellas son parte de su éxito y jamás van a tirar por tierra a unas para ensalzar a otras.

Pero esta premisa parece que se les olvida a muchas personas.  Y, aquí entre nos, fue una temporada en la que vivía angustiada.  Por aquel entonces me dedicaron unos insultos que jamás nadie me ha dedicado en toda mi vida.  Guerras absurdas, insultos, blocks de cuentas…  Y mientras, yo me dedicaba a defender a muerte a mi consentido.  Sin darme cuenta, estaba dejando de ser una fan para convertirme en una fanática.


Nada me abría los ojos.  Todo era por y para él.  Las únicas novelas que veía eran las suyas, el resto no me interesaba.  Mis amistades eran sus seguidoras.  Mi tiempo era dedicado a él, a ellas…  Mi vida giraba en torno a estas personas y por supuesto a mi consentido. 

Hasta que un buen día sucedió algo…  Algo que hizo que la venda que tenía en los ojos se me cayera de golpe.  Empecé a darme cuenta de que no todo era de color de rosa y que todo lo que había estado pasando en mi vida no tenía ningún sentido.

De toda aquella época conservo dos amigos extraordinarios.  A uno de ellos le pedí que me recomendara buenas novelas.  Y empecé a conocer a actores buenísimos.  Comencé a disfrutar de producciones extraordinarias que nada tienen que ver con aquellas exclusivas de entonces.  ¿Y saben qué?  Me he jurado no volver a ser fanática de nada ni de nadie.  Pero sigo siendo una fan.  Una fan de las buenas telenovelas.  Una fan de los actores y actrices que se dejan la piel en cada papel.  Una fan de todo lo que me entusiasme y me haga soñar…

Ya no discuto con nadie.  Nadie me ha vuelto a insultar.  Alabo a quien me apetece en cada momento.  Afortunadamente me di cuenta a tiempo y ahora disfruto muchísimo más de todo.  Veo lo que me apetece, mis amigos sé que lo son de corazón e invierto mi tiempo en hacer lo que realmente me gusta.

Con esto no quiero echar por tierra a ningún fan o fanático.  Sólo me apetecía compartir mi experiencia con ustedes.  Si quieres opinar puedes hacerlo aquí o bien seguirme en mi cuenta de Twitter @isiluni.  ¡Hasta la próxima semana!

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