Zori

| isiluni@TVboricuaUSA.com


Yo no sé a ustedes, pero a mí, cuando me siento a ver una telenovela, hay determinadas escenas que me gusta que sean lo más creíble posible.   Y ya no hablo de las de muertes o asesinatos, que también. En este caso hablo de las escenas de amor, de pasión.

Porque, aquí entre nos, ¿qué prefieren?  ¿Un beso de esos que se dan como si el contrario fuese una servilleta donde limpiarse?  ¿O quizá prefieren un gran beso, con sus bocas abiertas, sus lenguas dejándose ver y a ser posible con mordiditas? ¡Vamos, creo que no hay comparación entre uno y otro!  ¿No creen?

Pero yo, ante estas escenas, siempre me pregunto dos cosas.  Lo primero es ¿de qué depende de que un beso sea eso, un beso?  ¿Depende del actor o del director de la producción?  Una vez escuché a un actor español al que le hicieron esa misma pregunta, que el actor no tenía nada que decir en esas escenas, que era el director el que marcaba cuán tórrida debía ser la escena.

Sinceramente, yo creo que es más cosa del actor.  Hay actores que, por naturaleza, besan de infarto. Vamos, por lo que se ve en pantalla y por lo que opinan las féminas que tienen la bendita suerte de trabajar a su lado.  Y eso lo hacen independientemente de por quién estén dirigidos.  Seguro que según están leyendo esto, se les está viniendo a la cabeza unos cuantos.  ¡Y no me digan que no!

Aunque claro, por otra parte, y aquí es donde me surge la segunda pregunta que me hago, ¿esta gente es de piedra?  A estas alturas no voy a venir a descubrir qué es lo que pasa cuando un beso se da con pasión, con abrazos y caricias incluidas.  Y que no me digan que se meten en la situación y que son muy profesionales, cosa que por otra parte no dudo.  El cuerpo humano responde a determinados estímulos y no entiende si son reales o ficticios.

Y esto sólo con un beso, pero, ¿qué ocurre con las escenas de cama?  Cuerpos desnudos, movimientos sensuales y rozamientos corporales.  Yo he escuchado que ellos, los actores, en estas escenas, llevan una especie de leotardos o un pantalón ajustado debajo de la ropa para no dejar ver lo que, por otra parte, es inevitable.  Sí, sí, pero ¿y en las escenas donde, por exigencias del guión no pueden utilizar ningún remedio contra la evidencia?

También dicen que con focos, cámaras y un gran número de personas encima de ellos grabando y dirigiendo la escena, es imposible que aquello se anime.  No sé, para mi, todo eso son excusas.  Como ya dije, el cuerpo humano es más simple que todo eso, "me excitan, pues reacciono".

¿O será que el cuerpo aquí no tiene mucho que decir y es la mente la que manda en estos casos?  Pues si es así, yo les digo: ¡Bravo por ese control mental tan fuerte!

Y tú, ¿qué opinas?  ¿Crees que los actores son de piedra?  Puedes opinar aquí o seguirme en mi cuenta de Twitter @isiluni y comentarme lo que gustes.  ¡Hasta la próxima semana!

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